Entro a Kovaze para divertirme, competir y conocer gente. Lo que nunca imaginé es que acabaría viviendo una de las experiencias más humillantes que he tenido dentro de un juego online. Durante un Juego de Frenesí, sufrí una situación que, desde mi punto de vista, fue profundamente injusta y discriminatoria. Un usuario conocido como Hare adoptó conmigo una actitud hostil desde el principio. Me sentí humillada públicamente, ninguneada y objeto de insultos que nada tenían que ver con el desarrollo del juego. Lo más grave, para mí, fue cuando empezaron a circular mensajes privados falsos, supuestamente escritos por mí. Mensajes que yo nunca envié, pero que fueron utilizados para desacreditarme y dejarme en una posición vulnerable frente a otros jugadores. Sentí impotencia al ver cómo se construía una narrativa falsa sobre mí sin darme derecho a defenderme. A esto se sumó un trato claramente excluyente. Fui expulsada del Frenesí, y la única diferencia evidente entre yo y otros jugadores era que soy española y no hablo el idioma de la persona que tenía el poder de expulsar. No por trampas, no por romper normas, sino por no encajar lingüísticamente. Kovaze es un juego con una comunidad diversa, internacional y rica en culturas. Precisamente por eso duele más cuando se permite que el abuso de poder, la burla o la discriminación silencien a alguien. El juego deja de ser un espacio seguro cuando se normaliza humillar, suplantar o excluir. No escribo esto por venganza. Lo escribo porque nadie debería sentirse pequeño, ridiculizado o expulsado por su origen o su idioma. Porque el respeto debería estar por encima de cualquier rol o jerarquía dentro del juego. Ojalá Kovaze apueste de verdad por una comunidad donde se escuche a todas las voces, también a las que no hablan el idioma “correcto”.










